LA VIDA EN LA CASA.   

El día comienza despacio. Desde las 9 de la mañana servimos, bajo petición, el desayuno en el comedor de la casa, donde nuestra propuesta reúne una cuidada selección de productos de calidad: café recién preparado, zumo natural, fruta, yogur, aceite de oliva, embutidos, además de pan y croissants de un obrador cercano.

Las habitaciones son solo una parte de la casa. Con el paso de las horas, cada espacio encuentra su momento. El comedor acompaña los desayunos y las pausas del día. Allí es posible prepararse un café o una infusión, abrir un libro, revisar unos correos o simplemente dejar que transcurra el tiempo.

El salón permanece siempre abierto. Hay quien se sienta unos minutos antes de salir a recorrer Marbella, quien descansa mientras la habitación termina de prepararse o quien prolonga una conversación iniciada al regresar. Es un lugar para detenerse, sin necesidad de tener un motivo.

El estudio suele descubrirse más que buscarse. Queda algo apartado del resto de la casa y, quizá por eso, termina convirtiéndose en el refugio de quienes necesitan leer, escribir, trabajar o simplemente detenerse un rato. Casi sin darse cuenta, cada huésped acaba encontrando el rincón que hace

Eventos y Encuentros  

Con el paso de los años, hemos descubierto que la casa también puede vivirse de otra manera.

Hay quienes la reservan por completo para celebrar una boda junto a familiares y amigos, comenzar el día entre preparativos compartidos y salir caminando hacia la iglesia o el Ayuntamiento por las calles del casco antiguo. Otros la eligen como punto de encuentro para asistir juntos a alguno de los muchos acontecimientos culturales y festivos que, a lo largo del año, llenan de vida Marbella.

También ha acogido retiros, encuentros creativos, pequeños equipos de trabajo o grupos que simplemente buscaban unos días para compartir una experiencia. Sin alejarse del centro de la ciudad, encuentran aquí un entorno que favorece la conversación, la concentración y el tiempo compartido.

Quizá sea la propia distribución de la casa la que lo hace posible. Los espacios comunes invitan a reunirse, mientras que cada habitación conserva la intimidad necesaria para retirarse cuando apetece.

Más que ofrecer un lugar para celebrar un evento, nos gusta pensar que ofrecemos una casa donde las personas pueden reunirse. Escuchamos cada propuesta y la acompañamos con la cercanía y la flexibilidad necesarias para que cada encuentro encuentre aquí su lugar, su ritmo y su propia forma de suceder.